¿Cómo implantar las redes sociales en una administración pública?

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Rara es la semana que no recibo una llamada o un correo electrónico de una persona que trabaja en un ayuntamiento o en otra administración pública y que me comenta que están pensando abrir perfiles en redes sociales, pero no saben muy bien por dónde empezar. Es más, me han llegado incluso a proponer si puedo hacerles una consultoría y diseñarles un plan de cómo deberían hacerlo. Una idea que tengo que reconocer, me apasiona, ya que la parte más motivadora de la gestión de redes sociales de una administración pública es el análisis, el diseño e implementación de un plan de social media.

Redes Sociales en Administraciones Públicas

Siempre suelo dar unas ideas o consejos sobre los aspectos que a mi juicio habría que tener en cuenta antes de empezar a ponernos a tuitear o publicar, y los cuáles comparto aquí con vosotros.

1. El primer consejo es esperar. Si nuestra administración ha estado toda la vida sin Facebook ni Twitter, por esperar unas semanas o un mes más no va a pasar nada. Suele ser bastante habitual que se tome la decisión de estar en redes sociales para que nos entren una ganas irrefrenables de ponernos a abrir perfiles.

2. Tener claro para qué queremos estar en redes sociales. Este es un ejercicio que se suele hacer en pocas ocasiones y que sin embargo es fundamental para definir cuál va a ser nuestra estrategia en redes sociales. Esa necesidad de estar en redes sociales ¿a qué responde? ¿es una decisión de la dirección política para difundir la acción de gobierno? ¿queremos que las redes sociales sean un canal de información y comunicación con los ciudadanos? ¿queremos estar en redes sociales porque todo el mundo está y nosotros no vamos a ser menos? Aunque esto pueda parecer algo sencillo es quizá la parte más complicada y que más dificultades plantea, ya que decidir si optamos por una comunicación de carácter político,  institucional o de servicio público determinará en gran medida el éxito o el fracaso de nuestra presencia. Además, es fundamental tener clara una línea editorial que definirá nuestro trabajo diario y que debe ir acorde con dicha estrategia, y que en último caso evitará “injerencias” políticas que si bien en esta fase no son evidentes, en cuanto empecemos a tener cierta relevancia, surgirán.

3. Ver lo que están haciendo otras administraciones públicas. Una de las cosas que más nos pueden ayudar a definir nuestra estrategia en redes sociales es ver lo que otras administraciones públicas parecidas a la nuestra están haciendo. Es bueno tener una perspectiva de dónde estamos, y qué mejor que ver el trabajo que hacen otros para saber qué es lo que mejor se adapta a nuestras circunstancias, o por el contrario, saber que es lo que no queremos hacer.

4. Determinar qué persona o personas se harán cargo de la gestión de las redes sociales. En otra ocasión ya me referí a quién debe gestionar las redes sociales en las administraciones públicas y quién no debe gestionarlas. Este punto es uno de los que más problemas plantea ya que en las administraciones públicas es difícil encontrar personas con los conocimientos y habilidades necesarias para gestionar de forma profesional las redes sociales. En este post hablé sobre cuál debería ser el perfil de un community manager en una administración pública.

5. Elegir en qué redes sociales vamos a tener presencia. Suele ser también habitual creer que hay que tener perfiles en todas las redes sociales, sin entrar a valorar si todas ellas responden a las dimensiones reales de nuestra administración, a los medios de que disponemos para poder gestionarlas correctamente, o si se adecuan a los objetivos que nos hemos fijado. Debemos conocer todas las plataformas y las posibilidades que las mismas nos ofrecen para valorar cuáles son las que mejor se adaptan a nuestras necesidades.

6. Saber los recursos económicos y materiales con los que contamos. Aunque las redes sociales no cuestan dinero, si disponemos de más recursos podremos hacer muchas más cosas. Si elaboramos infografías, vídeos o tenemos un buen repositorio de fotografías, podremos ser mucho más creativos en nuestro trabajo para lo que necesitaremos cámaras, programas de diseño y retoque digital, de monitorización, etc…y eso sí que cuesta dinero.

7. Tener en cuenta la comunicación que ya hacemos. La estrategia en redes sociales no puede ir por libre sino que debe ir de la mano de otras acciones que estemos realizando en materia de comunicación.

8. Elaborar un Plan de Redes Sociales o Social Media. Yo no soy partidaria de los planes muy teóricos y extensos, los concibo más bien a modo de guía práctica en donde se recogen los principales aspectos en los que se va a basar nuestra gestión, y que definirá cuestiones como los temas que vamos a tratar, un calendario de publicaciones, cómo se va a responder a los ciudadanos, los canales por los que nos llegará la información para poder difundir…

Estos consejos, y algunos otros que podríamos añadir, pueden variar según el tipo de administración pública a la que nos refiramos, pero tener claros estos aspectos como paso previo a la elaboración de un plan de social media permitirá definir cuáles serán los ejes de nuestro trabajo posterior en redes sociales.

 

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2 pensamientos en “¿Cómo implantar las redes sociales en una administración pública?

  1. hola Amalia, pronto un alumno de la licenciatur en Administración Municipal terminará su tesis sobre el uso de Facebook en un municipio rural, en cuanto este te la comparto, es una buena experiencia

  2. Muy interesante. Yo fui responsable de implantar una identidad digital completa (social, web, comunicación) en una empresa pública, desde persuadir a la dirección hasta ejecutar la estrategia y gestionarla en el día a día. Mi empresa era de régimen privado, eso facilita mucho a nivel administrativo (compras, contratos, altas, registros, propiedad intelectual, etc.).

    El mayor reto es que vas a fracturar todas y cada una de las creencias e inercias que tienen casi todas las empresas e instituciones públicas. Y lo vas a hacer todos los niveles: jerárquicos, administrativos, de comunicación, de tecnología, de filosofía empresarial, marketing, legal, etc.

    Mi experiencia (que podría ser otra) es que el punto 3º es clave, hay que despertar la necesidad, y eso se hace entre iguales. Me temo que el 7º no suele existir, o bien por exceso de intervinientes o bien por inexistencia total de ellos.

    Otro problema es que parte de los objetivos de las administraciones suelen ser “gerundios”, como suelo decir. Es decir, son difícilmente tangibles, lo que hace que cualquier métrica sea complicada de explicar. Los objetivos ahí son casi siempre KPIs, que si no se traducen en algo a corto plazo son sospechosos.

    Es un trabajo precioso y difícil, desde su concepción y desarrollo hasta la métrica para demostrar si ha servido de algo o no. Me ha encantado leerlo, me trae recuerdos.

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