10 diferencias en la gestión de redes sociales entre empresas y administraciones públicas

Que las empresas y las administraciones públicas no son iguales es algo evidente. Si me tuviera que quedar con una diferencia clave, es que mientras que las empresas persiguen un objetivo económico, las administraciones públicas encuentran su razón de ser en la atención y el servicio al ciudadano.

Pues bien, si el objetivo no es el mismo, la estrategia y los medios utilizados para conseguir no pueden ser iguales. Este último año he realizado un Curso+Mentoring en Marketing Digital y Social Medio con uno de los mayores cracks que hay en España como es Miguel Florido  y el cual os recomiendo si estáis interesados pinchando en este enlace.

empresas y administraciones públicas

Todos esos conocimientos adquiridos los puedo aplicar a mi trabajo diario gestionando las redes sociales del Servicio Valenciano de Empleo y Formación (SERVEF), pero no todos ellos ni de la misma forma que se me ha enseñado, ya que la formación que se imparte está enfocada sobre todo al ámbito empresarial con el objetivo de conseguir seguidores, followers o contactos para el objetivo de vender más, o cuanto menos, vender.

Pero las administraciones públicas no funcionamos así y por tanto la gestión en redes sociales no puede ser la misma que una empresa. Esta es una de las razones por las que muchas administraciones públicas fracasan al contratar empresas para que gestionen sus redes sociales y es que muchas de ellas desconocen cómo somos las administraciones publicas.

Veamos algunas diferencias en la gestión en redes sociales entre una empresa y una administración pública:

La empresa es tuya y la administración pública es de todos.

Si a mí no me gusta tu empresa no la sigo y punto, pero si eres una administración pública, aunque no me gustes te sigo y además te digo que no me gustas, te critico o te troleo  todos los días porque la administración pública “la pago yo”, así que me siento con el derecho a hacerlo. Si gestionas redes sociales de una administración pública esto tienes que tenerlo interiorizado como un karma. En una ocasión trabajando en la oficina de empleo un usuario me dijo tan alegremente “que tenía que aguantarle porque para eso me pagaba el sueldo”. En fin.

En una empresa tenemos derecho a contestar o no, en la administración hay que contestar a todos.

Si alguien me hace una pregunta o comentario en una red social y soy una empresa, puedo valorar el contestarle o no, pero en una administración pública tenemos que hacerlo si o sí. Y si contestamos lo hacemos a todos, como te dejes a uno tranquilo que ya te dirá que porqué a él no le has contestado que si filtramos, discriminamos, etc. cuando simplemente se ha podido pasar en el hilo de hasta 200 comentarios que hemos llegado a tener. Así que armaros de paciencia, de mano izquierda y de capacidad para empatizar y poder salir de estos atolladeros airosos.

Lo que digas en redes sociales vale más que el BOE.

Si soy una empresa puedo decirte que mañana irá el fontanero a tu casa a arreglarte la calefacción, y si no va, pues ya veremos que pasa con la imagen de empresa (me estoy acordando de las empresas de telefonía móvil). Pero si eres una administración pública y dices en un tuit que mañana se abre el plazo de solicitudes y hay un imprevisto de última hora y se retrasa, prepárate para la que te viene encima. Ahí va una recomendación: ser muy muy precavido con lo que publicas en redes sociales si no quieres tener problemas.

A la empresa se le perdonan los errores, a la administración pública no.

Si eres una empresa y cometes un fallo pides disculpas y bueno, todos somos humanos. Si el fallo lo comente una administración pública (que no olvidemos somos personas y no un ente extraño), es algo imperdonable, vergonzoso, humillante, deberían echarlos a todos a la calle.. ya, pero el error es que ha puesto en un tuit mes de febrero cuando debía poner enero.

Hagas lo que hagas nunca gustarás a todo el mundo.

Esto es algo para lo que hay que estar preparado, las críticas en la gestión de redes sociales de administraciones públicas es la parte más complicada de este trabajo y a la vez es la que constituye el grueso del trabajo de community manager. Y es que puedes tener una noticia increíble, una información positiva, pues da igual, tendrás siempre a mucha más gente en contra que a favor. Os pongo un ejemplo. Si el SERVEF saca su programación de 850 cursos para más de 12.000 personas podría ser considerada una buena noticia. Pues las apariencias engañan, y ya te digo yo que no tendrás un buen día ya que tendrás quien te diga que no está el curso que él quiere; y si está te dirá que no hay edición en su pueblo; y si lo hay en su pueblo, te dirá que sólo es en horario de mañana y el prefiere de tarde. Cuando se reciben cientos de comentarios de este tipo hay que tener paciencia y pensar que no siempre llueve a gusto de todos.

Darle like a una administración publica no mola.

Dato curioso, en las redes sociales del SERVEF, sobre todo en Facebook, las críticas las hacen los usuarios mayoritariamente a través de comentarios abiertos en el muro dónde todo el mundo puede verlos, mientras que los agradecimientos se reciben sobre todo por mensajería privada. Ahí queda eso. 

Las administraciones públicas no destinan dinero a redes sociales.

Una empresa puede decidir tener presencia en redes sociales y en la medida de su tamaño y posibilidades destinará más o menos dinero y personal a ello, bien sea de forma interna o bien contratando a una empresa. En las administraciones públicas no existe presupuesto para redes sociales, y no hablemos ya de personas encargadas de la gestión. Cuando voy a dar charlas y conferencias contando la experiencia del SERVEF en redes sociales, no sé porqué la gente piensa que aquí hay un gran equipo. Bueno, pues tengo que decir que estoy yo sola gestionando las cuentas de Facebook, Twitter, LinkedIn, Periscope, Instagram, Youtube y el blog del SERVEF.

Las administraciones públicas somos burocráticas incluso en redes sociales.

Un ejemplo, si yo quiero la versión pro de Hootsuite y soy una empresa, accedo a la plataforma, pongo mi tarjeta de crédito y ya está. Pues bien, en las administraciones públicas no hay tarjetas de crédito y estas empresas digitales no aceptan otro medio de pago en la mayoría de los casos, así que, o bien contratas a una empresa para que sea ella la que ponga su número de tarjeta de crédito, o te quedas sin la versión Pro. Y ahí seguimos.

No todo el marketing digital vale en la gestión de redes sociales de administraciones públicas.

Para aquellos que nos movemos en el mundo del marketing digital conocemos técnicas y estrategias que podemos poner en marcha para conseguir el objetivo marcado por nuestra empresa. Pero esas mismas técnicas no tendrán cabida en una administración pública. Pongo un ejemplo, las campañas con influencers son algo habitual entre empresas y marcas, pero en las administraciones públicas se debe ser muy cuidadoso con estas estrategias ya que destinar dinero público para este tipo de actuaciones tiene que ser muy bien sopesado.

Las administraciones públicas seguimos siendo administraciones públicas aunque estemos en redes sociales.

Es decir, no somos amigos o contactos, somos administración pública y usuarios que nos relacionamos en un entorno virtual lo que no quiere decir que tenga que ser serio y formalista. Una empresa puede decidir tener en redes sociales una imagen más desenfadada o irreverente o recurrir al humor y la ironía, pero una administración pública no debería olvidar que sigue siendo administración pública. Hace un tiempo escribí un post sobre el hecho de que las administraciones públicas “no somos tus amigos“.

Gestionar redes sociales de una administración pública no es sencillo. Hay que conocer cómo se organiza, cuál es el marco normativo y legislativo en que se mueve, saber cómo sortear la maquinaria burocrática y todo ello además en un entorno tan cercano y directo a los ciudadanos como es el de las redes sociales.

Si me preguntan, soy partidaria de que la gestión de las redes sociales se haga desde dentro, por personas que conozcan la administración y su particularidades.

Si os interesa el tema os dejo los enlaces a 3 posts que escribí sobre esta cuestión.

10 Ventajas y desventajas de las apps para las administraciones públicas

En su informe de octubre de 2016 la Comisión Nacional del Mercado de Valores y la Competencia (CNMV) recogía que en España hemos superado los 51 millones de líneas móviles, siendo el smartphone el dispositivo elegido por el 87% de los usuarios.

Esta nueva generación de móviles ha permitido la aparición de las conocidas como apps o aplicaciones móviles, las cuáles nos permiten realizar infinidad de tareas que van desde el deporte, las redes sociales, aprender idiomas o ponernos a dieta. Aunque la palabra app todavía no aparece recogida en el diccionario de la RAE podíamos definirla como una aplicación de software que podemos instalar en móviles y tablets y que nos permiten realizar tareas concretas. Según el Informe ditrendia: Mobile en España y en el Mundo 2016 durante el año 2015 los españoles nos descargamos cada día 3,8 millones de aplicaciones móviles.

Apps administraciones públicas`2

No hace falta más que pasearse por Google Store o App Store para ver que tenemos todo un mundo de posibilidades dispuesto para descargar en nuestro móvil. ¿Y las administraciones públicas? ¿estamos aprovechando esta nueva tecnología e incorporándola a la atención que ofrecemos a nuestros usuarios?

Cada vez son más los ayuntamientos, diputaciones y administraciones en general que cuentan con aplicaciones móviles a disposición de sus ciudadanos. Recientemente en el Servicio Valenciano de Empleo y Formación (SERVEF), administración en la que trabajo, hemos sacado nuestra propia aplicación móvil.

De la experiencia del desarrollo y puesta en marcha de esta aplicación móvil he recogido algunas ventajas e inconvenientes que la adopción de esta tecnología tiene para las administraciones públicas.

VENTAJAS del uso de las apps para las administraciones públicas:

  1. Adaptación responsive. Muchas páginas webs de administraciones públicas son muy antiguas y están desarrolladas con una tecnología (flash) que aunque en su momento era buena ahora se hace necesario que se ajuste al diseño responsive, es decir, que se puedan visualizar en dispositivos móviles.  Las restricciones presupuestarias y el que todavía no se considere la presencia digital como una prioridad en las administraciones públicas hace que el desarrollo de nuevas webs responsives no vaya al ritmo que sería aconsejable. El contar con una app que permita tener presencia en dispositivos móviles puede suplir esta carencia hasta que se cuente con una web totalmente adaptada.
  2. Llevar a la administración en el bolsillo. Si con el acceso a internet se consiguió que pudiéramos hacer trámites con las administraciones públicas 24-7-365, ahora además hemos superado la barrera de la ubicuidad ya que llevarse el ordenador a la parada del bus o mientras esperamos para hacer la compra no es muy práctico, sí que lo es poder pedir cita o renovar nuestra demanda de empleo en cualquier momento y lugar a través de nuestro móvil.
  3. Nuevo canal de comunicación. Nos permiten estar en contacto con los ciudadanos de forma rápida, directa e inmediata a través de sistemas de alerta o facilitando información de utilidad a través de dichas aplicaciones.
  4. Mejoran la imagen de la administración pública al ser conscientes de la necesidad de facilitar aquellas herramientas que pueden hacer más sencilla y fácil la relación de los ciudadanos con la administración pública a través de estas nuevas tecnologías.
  5. Una oportunidad para ofrecer una mejor atención al ciudadano. Si un trámite puede ser realizado por el ciudadano de forma rápida y sencilla sin tener que desplazarse, es que ese trámite es meramente burocrático. El ahorro de tiempo y dinero para el usuario debe ir acompañado de un cambio en la atención que se ofrece para aquellos trámites en los que sí es necesario que el ciudadano acuda, y en donde podemos ofrecerle servicios con un valor añadido que justifiquen su desplazamiento. Por poner un ejemplo, si el ciudadano puede renovar la demanda de empleo en 2 minutos desde su móvil, permitirá que los técnicos encargados de ese trámite en la oficina puedan dedicarlo a orientar a personas de forma personalizada en la búsqueda de empleo según su perfil profesional y sus circunstancias personales. Es decir, estas nuevas tecnologías nos pueden permiten mejorar la atención y el servicio que ofrecemos a los ciudadanos.

DESVENTAJAS del uso de las apps para las administraciones públicas:

Más que desventajas yo las denominaría problemas o barreras que nos encontramos a la hora de incorporar una aplicación móvil en una administración pública.

  1. Las apps no son páginas web en el móvil. Hay que tener claro que una aplicación móvil no es una adaptación de la web al móvil, eso es otra cosa, la aplicación móvil debe recoger aquella información, trámites o servicios más utilizados por los ciudadanos para ponerlos en sus móviles de la forma más sencilla posible. Para ello es necesario saber para qué queremos que los ciudadanos utilicen la app.
  2. Saturación de apps. Según el Informe ditrendia que hemos visto antes la media de apps que tenemos descargadas en nuestros móviles es de 13,8, es decir, nuestra app tendrá que competir con otras muchas para encontrar su hueco. Los ciudadanos no se van a descargar una aplicación porque sí, lo harán en la medida en que les sea útil y que esa utilidad se mantenga en el tiempo. Si yo cojo todos los días el autobús, descargarme la app de la empresa de transporte donde puedo tener los horarios en tiempo real de los autobuses me será útil, pero si una administración sólo me ofrece pedir cita para un sólo trámite, no me la descargo, si lo necesito lo busco en la web y ya está.
  3. Elegir la tecnología en que la vamos a desarrollar. Encontramos aplicaciones nativas (iOS, Android…), aplicaciones web móviles (se desarrollan en HTML, CSS y Javascript y funcionan independientes del sistema operativo) y aplicaciones híbridas que mezclan las dos anteriores y tienen las características de una aplicación nativa pero las cuales hay que ir actualizándolas cada cierto tiempo, es el caso por ejemplo de Facebook. Los costes de programación y mantenimiento son diferentes en cada caso y tenemos que saber cuál es la que mejor se adapta a nuestra necesidades, tamaño y presupuesto. Como dato apuntar que el sistema operativo Android es el sistema utilizado de forma mayoritaria con un grado de penetración del 84%.
  4. Servicios externalizados. En la mayoría de los casos, incluso aunque la administración pública disponga de un departamento de informática, estos servicios nos son capaces de asumir el diseño y desarrollo de una aplicación móvil y hay que recurrir a empresas externas.

Cómo vemos, las desventajas son importantes, sobre todo por el coste económico de las mismas que sin embargo dependerá en gran medida de los servicios que queramos ofrecer o de los trámites que permitamos hacer a través de ella. No es lo mismo ni tiene la misma complejidad una app en la que sólo se facilite sólo información a otra en la que se puedan realizar trámites que requieran una identificación a través de dni.

Con todo, las apps están llamadas a convertirse en un elemento más de la atención y el servicio que las administraciones públicas ofrecemos a los ciudadanos.

La experiencia en el SERVEF desde que contamos con nuestra propia aplicación no ha podido ser más positiva, sobre todo, por la buena aceptación y acogida que ha tenido por parte de los usuarios, que han visto cómo pueden darse de alta, renovar su demanda o apuntarse a una oferta de empleo de forma sencilla y rápida a través del móvil mientras esperan el autobús.

10 retos en el 2017 para las administraciones públicas en redes sociales

Este 2016 ha sido un punto de inflexión en cuanto a la presencia en redes sociales de las administraciones públicas. Hemos empezado a ver cómo son cada vez más los organismos públicos que abren perfiles en las diferentes redes sociales.
También hemos asistido a algo que dice mucho de la importancia que las redes sociales van tomando en las administraciones públicas al incluirse estas materias en los planes de formación para empleados públicos.

DDesafíos 2017 redes sociales

Sin embargo, son todavía muchos los retos y desafíos que las administraciones públicas tienen por delante para este 2017. Aquí van a algunos de ellos:

  1. Abrir perfiles en redes sociales si no los tienen. Aquellas administraciones públicas que todavía no tienen presencia en redes sociales tendrá que empezar a plantearse si es necesario o no contar con nuevos canales de comunicación con sus ciudadanos. En el Estudio de IAB Spain 2016 presentado en abril de este año se señalaba que el 81% de los internautas entre 18 y 55 utilizan redes sociales, lo que representa más de 15 millones de españoles. Cada vez son más los ciudadanos que tienen presencia en redes sociales y al igual que empresas e instituciones se han ido incorporado a las mismas las administraciones públicas deben ocupar el espacio que les corresponde. Si cada vez resulta más extraño encontrar un ayuntamiento, diputación u organismo autónomo que no tenga su propia web, lo mismo va a ocurrir con las redes sociales.
  2. Diseñar estrategias para redes sociales. Para el caso de aquellas administraciones públicas que durante el año 2016 o en los años anteriores abrieron perfiles en redes sociales tienen que empezar ahora a diseñar estrategias para aprovechar toda esa presencia digital. Valorar en qué redes sociales deben estar y en cuáles no (puede ser un buen momento para decir adiós a Google+), qué información queremos ofrecer, cuál son los objetivos que perseguimos… debería ser un reto para este año 2017 y el cual debería materializarse en un plan de comunicación y social media.
  3. Dotar de recursos económicos a la gestión de redes sociales. Las redes sociales son gratis, si, desde luego, pero la gestión de las mismas y sobre todo, la buena gestión, no lo es. Se necesitan buenos móviles para hacer fotos de calidad, programas de edición para hacer infografías, conexiones a internet para móviles y tablets, es decir, dotar de herramientas para aquellas personas que tienen que generar contenidos. Y es que tiene que quedar claro que escribir un tuit o colgar una foto en Facebook no es gestionar redes sociales.
  4. Profesionalización de la gestión de redes sociales. Cada vez somos más conscientes de la importancia que tiene el trabajo que se realiza desde redes sociales como canal de información y comunicación con los ciudadanos. Y sobre todo, la importancia que dicho trabajo tiene de cara a la imagen y reputación de la administración pública que se hace. Es hora de que se empiece a designar a personas para que se encarguen de la gestión de las mismas con perfiles adecuados a los mismos. No puede ser que becarios, asesores, o el primero que pase por allí el que tenga en su manos la imagen pública de nuestra administración. Si gastamos miles de euros en folletos o en poner las luces de Navidad en nuestro pueblo o ciudad para que luzca bonito, ¿no deberíamos hacer lo propio con el principal canal de contacto de los ciudadanos con nuestra administración?
  5. Abrir las redes sociales a todos los empleados públicos. Todavía encontramos muchas administraciones públicas que aunque tengan una buena presencia en redes sociales sin embargo no permiten, e incluso prohíben, el acceso a las mismas a sus trabajadores con el argumento de que “les distraen”. Las redes sociales no son algo del departamento de comunicación o del gabinete de prensa, las redes sociales van mucho más allá y son una forma de trabajar en red, de forma colaborativa y compartiendo conocimiento. Ahí tenemos redes sociales de la administración pública como Inap-social o Novagob que están cambiando la forma que tenemos de trabajar y relacionarnos aquellas personas que trabajamos en las administraciones públicas.
  6. Ofrecer formación en redes sociales a los empleados públicos. No se trata sólo de permitir el acceso a redes sociales, sino de formarles para que puedan hacer un buen uso de las mismas. Tampoco se trata de enseñar sólo a utilizar Facebook o Twitter, se trata de hacer un uso profesional de dichas redes sociales. Algunos institutos y escuelas de administración pública han empezado a incluir en sus planes de formación cursos y talleres para formar sobre el uso de redes sociales a sus empleados públicos. 
  7. Utilizar las redes sociales cómo herramienta de trabajo en la administración pública. Cada vez encontramos más ejemplos de cómo se forman grupos en LinkedIn o en Facebook dentro de la administración publica para poder trabajar en proyectos conjuntos. Se trata de ir un paso más e incorporar las mismas al desempeño del trabajo lo mismo que hacemos con el correo electrónico. Además, cuanto mayor sea el grado de conocimiento de estas herramientas por parte de los funcionarios más posibilidades tendremos de aprovechar las mismas para que se genere información y contenido de calidad para los ciudadanos.
  8. Las redes sociales como elemento para hacer efectivos los principios de transparencia, colaboración y participación ciudadana. En los últimos años se han publicado leyes de transparencia, han surgido portales de transparencia y se habla de hacer efectiva la participación ciudadana. Pero si un canal ha contribuido como ninguno a que dicho principio sea realmente efectivo ese han sido las redes sociales. Nunca ha sido tan fácil que los ciudadanos pregunten, sugieran, propongan y pidan explicaciones sobre el trabajo que se realiza en las administraciones públicas como desde que existen las redes sociales.
  9. Abrir las redes sociales a los ciudadanos. Para poder hacer efectivo lo que hemos visto en el punto anterior, muchas administraciones públicas que tienen perfiles en redes sociales deben convertirlos en verdaderos canales de comunicación. Muchas administraciones públicas las utilizan a modo de tablón de anuncios sin que se permita la participación de los ciudadanos, y en el caso de que se exista, simple y llanamente la ignoran. Si estamos en redes sociales, estamos, lo cual supone estar dispuestos a recibir críticas y comentarios negativos y ser capaces de dar respuesta a los mismos
  10. Las redes sociales son de los ciudadanos. Ni de la alcaldesa, ni del director general ni de la ministra. Este es sin duda para mí uno de los grandes retos que tienen por delante las administraciones públicas y es que las redes sociales de una administración pública no son para contar que el alcalde ha inaugurado o la directora clausurado. Las redes sociales de una administración pública tienen que tener como objetivo atender las demandas de información de sus ciudadanos, responder a sus preguntas o valorar sus propuestas. Lo demás, es otra cosa.

Desde luego que las administraciones públicas tenemos por delante un año 2017 lleno de retos y desafíos en lo que a las redes sociales se refiere, ¿empezamos?

20 apps imprescindibles para abogados y juristas

Esta misma semana en este blog contaba con la colaboración de Víctor Almonacid como blogger invitado con su artículo: 6 consejos para evitar conflictos en las redes sociales.
Hoy me ha tocado a mí participar en el suyo y lo he hecho con un post en donde he seleccionado 20 aplicaciones móviles que pueden ser muy útiles para todos aquellos que se dedican al mundo del derecho. Entre ellas está por ejemplo para consultar el BOE (que desde 2007 ya no se imprime en papel) o calcula tu pena, del juez de Murcia, Julio Guerrero.

Creo que este tipo de colaboraciones son interesantes ya que estamos en una sociedad en la que más que nunca compartir y crear sinergias entre profesionales de diferentes ámbitos se vuelve fundamental para conseguir dar respuestas a los retos y desafíos que tienen planteadas las administraciones públicas.

Aquí os dejo el enlace donde podéis leer el post con 20 apps imprescindibles para abogados y juristas.

Apps derecho

 

Marca personal y funcionarios

¿Necesita una persona que trabaja en una administración pública tener una marca personal?

Si me lo preguntan a mí, contesto que si, que sin ninguna duda. Mi interés por el tema de la marca personal comenzó hace unos años a raíz de estar trabajando en un servicio público de empleo, ya que una parte importante del nuevo escenario laboral pasa por la construcción de una marca personal que sea capaz de generarnos nuevas oportunidades profesionales.

Mientras leía y aprendía sobre marca personal de Andrés Pérez Ortega, Eva Collado Durán, Ximo Salas, Alfonso Alcántara, Ami Bondía, Paula Fernández OchoaAlex López,  Guillem RecolonsCelia Hil y otros muchos, pensé que porqué no todos esos conocimientos que yo transmitía a aquellas personas que estaban buscando empleo no me los “autoaplicaba” y los ponía en práctica.

Y eso es lo que hice, y lo que sigo haciendo a día de hoy.

Amalia López Acera - Marca personal

Si preguntamos a muchas personas que están trabajando en un administración pública te dirán que para qué necesitan ellos tener una marca personal, un blog o una cuenta en LinkedIn. El argumento más habitual que se repite es el de “si yo ya tengo trabajo” (aquí os dejo 8 razones para que un funcionario utilice LinkedIn).

Pero es que la marca personal va mucho más allá de conseguir un empleo. La marca personal no es algo que tenemos que dejar arrinconado una vez hemos encontrado trabajo o a lo que no tengamos que dedicarle tiempo si ya lo tenemos. La marca personal es algo que es inherente a todos nosotros como personas y como profesionales, y el hecho de no contar con una marca personal también es una forma (aunque negativa) de tenerla.

¿Qué es lo que nos puede aportar la marca personal a los funcionarios?

Conocer a otros compañeros que trabajan en otras administraciones públicas

Poder intercambiar información, experiencias, hacer consultas… con lo que contaremos con más recursos para realizar nuestro trabajo. La aparición de redes sociales específicas para funcionarios son un ejemplo del poder que tienen estas redes de contacto profesional en la administración pública.

Acceder a contenido de interés

Que comparten otros profesionales, entidades, administraciones públicas, etc. con lo que estaremos mucho más informados de todo lo que compete a nuestro ámbito profesional.

Nuevas oportunidades profesionales

Para colaborar en otros proyectos que incluso se pueden materializar en nuevas ofertas laborales a través de una comisión de servicios en otra administración pública o incluso en una empresa privada.

Nos permite conocernos mejor como profesionales 

La construcción de una marca personal lleva intrínseco un proceso de autoconocimiento que nos permite conocer en qué ámbitos o aspectos somos buenos, y por contra, en aquellos otros en los que no lo somos tanto.

Aprender a utilizar nuevas herramientas

Para ser capaces de elaborar una infografía, escribir un tuit o diseñar un blog, con lo que seremos mucho más versátiles a la hora de desempeñar nuestro trabajo. Además, estaremos en continúo aprendizaje ya que estas herramientas están en cambio permanente con lo que nos volveremos mucho más dinámicos y con menos resistencia al cambio.

Dar visibilidad al trabajo que realizamos

Con lo que pondremos en valor el trabajo que se realiza desde las administraciones públicas. Muchas empresas y entidades se “sorprenden” del trabajo y la valía de muchos empleados públicos y han sido conocedores de ello a través de sus publicaciones en redes sociales o siguiendo sus blogs.

Aquí os dejo un enlace a 40 blogs sobre administraciones públicas para que veáis cómo lo están haciendo algunos compañeros.

Mejorar nuestra imagen profesional y personal

Desde el momento en que somos nosotros los que controlamos la imagen que se proyecta de nosotros y no dejamos que sea Google quien decida por nosotros ya estamos ganando. Las administraciones públicas se asemejan en ocasiones a entes impersonales en los que terminan diluyéndose las personas.

La marca personal nos permite diferenciarnos del resto porque no todos somos iguales, ni tenemos la misma motivación, ni desempeñamos el trabajo de la misma manera y eso nos lo permite hacer la marca personal.

Una de las mejores forma de empezar a trabajar nuestra marca personal es a través de un perfil en Linkedin, la cual es considerada la red social profesional por excelencia.

Si queréis abriros un perfil en esta red social y no sabéis como aquí os dejo esta Guía gratis de LinkedIn para funcionarios + un videoturial para que podáis hacerlo.

Y para acabar, si tuviera que resumir en mi caso lo que me ha aportado la marca personal sería sin duda el hecho de que ahora soy mucho mejor profesional de lo que era antes, y sólo por eso, ya ha merecido la pena.