Redes sociales corporativas en las administraciones públicas

La comunicación interna es, entre otras, una de las asignaturas pendientes de las administraciones públicas españolas.

Mientras que poco a poco se van dando pasos en materia de comunicación externa y se abren nuevos canales de comunicación con los ciudadanos, la comunicación de puertas para adentro sigue siendo en la mayoría de los casos poca o ninguna.

En primer lugar vamos a definir lo qué son las redes sociales corporativas, ya que cuando nos referimos a ellas no estamos hablando de que nuestra administración pública tiene perfil en Facebook, Twitter o LinkedIn. Cuando nos referimos a redes sociales corporativas estamos hablando de redes sociales internas en las que sólo participan las personas que trabajan en dicha administración pública.

redes sociales corporativas

Aunque es verdad que las redes sociales generalistas (Facebook, Twitter…) permiten espacios de encuentro más o menos privados a través de los grupos, no es menos cierto que las funcionalidades que los mismos nos ofrecen son limitadas.

Por tanto, de lo que estaríamos hablando es de tener un “Facebook” propio y privado en el que los únicos que pueden registrarse, participar, publicar, etc. serían los miembros de esa administración pública. Un ejemplo de estas redes sociales corporativas las tenemos por ejemplo en el caso de la plataforma Edmodo que se está utilizando en el campo de la educación, y gracias a la cual muchos colegios cuentan ya con una plataforma que facilita la comunicación entre padres, profesores y alumnos.

Pero es en el ámbito empresarial dónde surgieron y se desarrollaron las redes sociales corporativas ya que, conscientes de la importancia que tienen la comunicación interna para las organizaciones, buscaron plataformas donde poder desarrollar la misma.  El uso de las redes sociales corporativas se está generalizando entre otras razones porque según un Estudio de McKinsey&Co aquellas empresas que utilizan redes sociales internas aumentan su productividad entre un 20 y un 25%.

Pero, ¿cómo es posible que unas redes sociales contribuyan a aumentar la productividad?

Veamos algunas de las ventajas que las redes sociales corporativas podrían tener para las administraciones públicas:

  1. Las redes sociales rompen el sistema de jerarquía existente en las administraciones públicas. La información dentro de las administraciones públicas generalmente parte de los niveles superiores de mando a los inferiores, que son los que la reciben, pero raramente se da el camino contrario. Pero si todos tuvieran la posibilidad de publicar información en igualdad de condiciones, esa barrera se eliminaría, al menos de forma física, ya que al principio nos encontraremos con mucha resistencia a participar de forma abierta y directa pero poco a poco iría desapareciendo.
  2. Mayor rapidez en la comunicación y más efectiva. Es verdad que en los últimos años se ha mejorado y mucho la comunicación dentro de las administraciones públicas con la utilización de los correos electrónicos, pero los mismos presentan algunas limitaciones como que hay personas que no los abren (si, parece increíble pero muchas personas en las administraciones públicas creen que no tienen porqué abrir un correo electrónico e incluso que porqué tienen que tener una cuenta corporativa); la limitación en los archivos que se remiten…. Con las redes sociales estos problemas son fácilmente salvables.
  3. Repositorio de documentos. La información en las administraciones públicas suele estar dispersa y en ocasiones es difícil encontrarla. Las redes sociales corporativas permiten tener bibliotecas en las que archivar la información generada en diferentes soportes y a la cual es fácilmente accesible por parte de todos los integrantes de la organización.
  4. Reconocimiento del talento interno. Otro de los problemas de los que adolecen las administraciones públicas es que no se pone en valor el talento que existe en las administraciones públicas, entre otras cuestiones, porque el propio sistema jerárquico en que se basa limita el mismo. Las redes sociales corporativas permiten que este talento aflore al permitir que cualquier persona pueda compartir ideas, propuestas y proyectos y que sea la propia organización la que valore las mismas y no que una persona concreta (jefe, superior…) la bloquee sin tener en consideración la opinión de toda la organización. Nunca llegaremos a saber cuántas grandes ideas han quedado enterradas porque el jefe de turno no ha querido dar traslado a las mismas.
  5. Favorecen la motivación. Si tenemos un canal en el que se incentiva la participación y la colaboración entre los diferentes miembros de la organización esto contribuye a aumentar la motivación de los que participan en la misma ya que se reconoce públicamente su trabajo y por tanto, anima a otros a sumarse a las mismas. Se trata de romper un cadencia nefasta en las administraciones públicas cuando oímos eso de “no propongas nada si total no te van a hacer caso”.
  6. Detecta e identifica problemas dentro de las administraciones públicas. Que dentro de los diferentes departamentos de una administración pública hay problemas no es algo nuevo. Pensemos que en muchos casos se trata de personas que llevan 10, 15 ó 20 años trabajando juntas y que cada uno de nosotros somos de una manera de ser, por lo que hay rencillas y tensiones que van más allá de lo profesional. Si se hace una “escucha activa” de esas mismas redes sociales puede permitir identificar dónde hay problemas y poder ponerles solución, lo que sin duda repercutirá en el ambiente y la calidad del trabajo que se realiza.
  7. Acercar las redes sociales y las nuevas tecnologías a los empleados públicos. Son todavía muchos los empleados públicos que no tienen presencia en las redes sociales generalistas, por lo que aprender a manejarse en estas redes sociales corporativas que permiten un escenario más seguro y privado, puede ser una buena manera de perder el miedo a las mismas y comprobar las ventajas que las redes sociales nos pueden aportar en el ámbito profesional.
  8. Favorecen el trabajo colaborativo. Si un departamento trabajaba en un proyecto, o bien creabas una carpeta que todos compartían, o bien enviabas un correo a todos. Ahora las redes sociales corporativas nos permiten compartir documentos “en la nube” en las que todos podemos trabajar, comentar, debatir y opinar en tiempo real. Nunca ha sido tan fácil trabajar en equipo.
  9. Entornos más amigables para relacionarnos. Muchas administraciones públicas cuentan con intranets, que si bien han cumplido su función durante años, la mayoría de ellas no ofrecen algunas de las posibilidades que nos ofrecen las redes sociales corporativas actuales de compartir vídeos, imágenes, grupos privados, mensajería escrita e incluso poder hacer videoconferencia entre sus miembros.
  10. Posibilidad de acceder desde cualquier dispositivo. Muchas administraciones públicas tienen limitado el acceso a documentos, intranets, etc.. y sólo puedes hacerlo desde el ordenador que tienes en tu puesto de trabajo. Algo obsoleto y demencial en el que prima que para poder trabajar hay que hacerlo en un punto concreto del planeta y en unas horas determinadas. Bueno, pues estas redes sociales corporativas permiten que podamos acceder desde cualquier dispositivo ya sea la tablet, el móvil o el ordenador de la casa de tu cuñado.
  11. Permiten un mejor conocimiento de las diferentes áreas y departamentos de la propia administración pública. Uno de los problemas que tienen las administraciones públicas es que parecen trabajar por departamentos estancos como si no tuvieran relación los unos con los otros. Así oímos hablar de “los de personal”, “los de intervención”… Si tenemos una plataforma única de comunicación en la que todos publiquen información sobre todos, sabremos más del trabajo que realizan otros compañeros.

Seguro que llegados a este punto muchos os preguntéis, ¿pero qué plataformas son esas? Bueno, pues algunas de las más conocidas son:

¿Existen casos de administraciones públicas que las estén utilizando?

Pues parece que en este campo no se han hecho muchas cosas. He encontrado el caso de una administración pública que aunque desde el año 2014 están pagando la licencia de Yammer nunca la han puesto en marcha.

Sí que estoy siguiendo muy de cerca el trabajo que están haciendo en la Diputación Foral de Gipuzkoa que se encuentran en la fase piloto para poner en marcha una red social corporativa a medida.

En la Junta de Andalucía llevan desde el año 2010 trabajando en un proyecto que ha evolucionado hasta convertirse en una auténtica red social profesional basada en software libre y es la Red Social Corporativa de la Junta de Andalucía. Es quizá la red social corporativa más avanzada.

Entre las funcionalidades que ofrece esta plataforma se encuentran:

  • Gestión de perfiles personales y de grupos abiertos y cerrados
  • Sección de noticias
  • Gestión de blogs
  • Foros
  • Enviar mensajes directos, en perfiles, en grupos
  • Elaboración compartida de documentos
  • Encuestas
  • Poder realizar reuniones online a través de videoconferencia

En la actualidad utilizan la red más 22.000 personas, aunque sus usuarios potenciales está en los 240.000 empleados públicos de la Junta de Andalucía. La difusión de la misma se está haciendo poco a poco impartiéndose cursos de formación para enseñar y animar a los empleados públicos a utilizar la plataforma según me comenta Francisco Javier Domínguez Murillo, Jefe del Servicio de Gestión del Conocimiento y Redes del Instituto Andaluz de Administración Pública y uno de los artífices de dicha red.

Sin duda estamos en un momento de transición en el que se hace necesario establecer una nueva forma de organización y de relación en el seno de las administraciones públicas, y las redes sociales corporativas nos pueden ayudar en esta tarea.

¿Conoces el caso de alguna administración pública que esté utilizando redes sociales corporativas?

Espero vuestros comentarios.

10 diferencias en la gestión de redes sociales entre empresas y administraciones públicas

Blog redes sociales y administraciones públicas

Que las empresas y las administraciones públicas no son iguales es algo evidente. Si me tuviera que quedar con una diferencia clave, es que mientras que las empresas persiguen un objetivo económico, las administraciones públicas encuentran su razón de ser en la atención y el servicio al ciudadano.

Pues bien, si el objetivo no es el mismo, la estrategia y los medios utilizados para conseguir no pueden ser iguales. Este último año he realizado un Máster Universitario de Marketing Digital y Social Media en UDIMA con entre otros Joaquín Dánvila, y ahora estoy terminando un Curso+Mentoring en Marketing con uno de los mayores cracks que hay en España como es Miguel Florido.

empresas y administraciones públicas

Todos esos conocimientos adquiridos los puedo aplicar a mi trabajo diario gestionando las redes sociales del Servicio Valenciano de Empleo y Formación (SERVEF), pero no todos ellos ni de la misma forma que se me ha enseñado, ya que la formación que se imparte está enfocada sobre todo al ámbito empresarial con el objetivo de conseguir seguidores, followers o contactos para el objetivo de vender más, o cuanto menos, vender.

Pero las administraciones públicas no funcionamos así y por tanto la gestión en redes sociales no puede ser la misma que una empresa. Esta es una de las razones por las que muchas administraciones públicas fracasan al contratar empresas para que gestionen sus redes sociales y es que muchas de ellas desconocen cómo somos las administraciones publicas.

Veamos algunas diferencias en la gestión en redes sociales entre una empresa y una administración pública:

  1. La empresa es tuya y la administración pública es de todos. Si a mí no me gusta tu empresa no la sigo y punto, pero si eres una administración pública, aunque no me gustes te sigo y además te digo que no me gustas, te critico o te troleo  todos los días porque la administración pública “la pago yo”, así que me siento con el derecho a hacerlo. Si gestionas redes sociales de una administración pública esto tienes que tenerlo interiorizado como un karma. En una ocasión trabajando en la oficina de empleo un usuario me dijo tan alegremente “que tenía que aguantarle porque para eso me pagaba el sueldo”. En fin.
  2. En una empresa tenemos derecho a contestar o no, en la administración hay que contestar a todos. Si alguien me hace una pregunta o comentario en una red social y soy una empresa, puedo valorar el contestarle o no, pero en una administración pública tenemos que hacerlo si o sí. Y si contestamos lo hacemos a todos, como te dejes a uno tranquilo que ya te dirá que porqué a él no le has contestado que si filtramos, discriminamos, etc. cuando simplemente se ha podido pasar en el hilo de hasta 200 comentarios que hemos llegado a tener. Así que armaros de paciencia, de mano izquierda y de capacidad para empatizar y poder salir de estos atolladeros airosos.
  3. Lo que digas en redes sociales vale más que el BOE. Si soy una empresa puedo decirte que mañana irá el fontanero a tu casa a arreglarte la calefacción, y si no va, pues ya veremos que pasa con la imagen de empresa (me estoy acordando de las empresas de telefonía móvil). Pero si eres una administración pública y dices en un tuit que mañana se abre el plazo de solicitudes y hay un imprevisto de última hora y se retrasa, prepárate para la que te viene encima. Ahí va una recomendación: ser muy muy precavido con lo que publicas en redes sociales si no quieres tener problemas.
  4. A la empresa se le perdonan los errores, a la administración pública no. Si eres una empresa y cometes un fallo pides disculpas y bueno, todos somos humanos. Si el fallo lo comente una administración pública (que no olvidemos somos personas y no un ente extraño), es algo imperdonable, vergonzoso, humillante, deberían echarlos a todos a la calle.. ya, pero el error es que ha puesto en un tuit mes de febrero cuando debía poner enero.
  5. Hagas lo que hagas nunca gustarás a todo el mundo. Esto es algo para lo que hay que estar preparado, las críticas en la gestión de redes sociales de administraciones públicas es la parte más complicada de este trabajo y a la vez es la que constituye el grueso del trabajo de community manager. Y es que puedes tener una noticia increíble, una información positiva, pues da igual, tendrás siempre a mucha más gente en contra que a favor. Os pongo un ejemplo. Si el SERVEF saca su programación de 850 cursos para más de 12.000 personas podría ser considerada una buena noticia. Pues las apariencias engañan, y ya te digo yo que no tendrás un buen día ya que tendrás quien te diga que no está el curso que él quiere; y si está te dirá que no hay edición en su pueblo; y si lo hay en su pueblo, te dirá que sólo es en horario de mañana y el prefiere de tarde. Cuando se reciben cientos de comentarios de este tipo hay que tener paciencia y pensar que no siempre llueve a gusto de todos.
  6. Darle like a una administración publica no mola. Dato curioso, en las redes sociales del SERVEF, sobre todo en Facebook, las críticas las hacen los usuarios mayoritariamente a través de comentarios abiertos en el muro dónde todo el mundo puede verlos, mientras que los agradecimientos se reciben sobre todo por mensajería privada. Ahí queda eso. 
  7. Las administraciones públicas no destinan dinero a redes sociales. Una empresa puede decidir tener presencia en redes sociales y en la medida de su tamaño y posibilidades destinará más o menos dinero y personal a ello, bien sea de forma interna o bien contratando a una empresa. En las administraciones públicas no existe presupuesto para redes sociales, y no hablemos ya de personas encargadas de la gestión. Cuando voy a dar charlas y conferencias contando la experiencia del SERVEF en redes sociales, no sé porqué la gente piensa que aquí hay un gran equipo. Bueno, pues tengo que decir que estoy yo sola gestionando las cuentas de Facebook, Twitter, LinkedIn, Periscope, Instagram, Youtube y el blog del SERVEF.
  8. Las administraciones públicas somos burocráticas incluso en redes sociales. Un ejemplo, si yo quiero la versión pro de Hootsuite y soy una empresa, accedo a la plataforma, pongo mi tarjeta de crédito y ya está. Pues bien, en las administraciones públicas no hay tarjetas de crédito y estas empresas digitales no aceptan otro medio de pago en la mayoría de los casos, así que, o bien contratas a una empresa para que sea ella la que ponga su número de tarjeta de crédito, o te quedas sin la versión Pro. Y ahí seguimos.
  9. No todo el marketing digital vale en la gestión de redes sociales de administraciones públicas. Para aquellos que nos movemos en el mundo del marketing digital conocemos técnicas y estrategias que podemos poner en marcha para conseguir el objetivo marcado por nuestra empresa. Pero esas mismas técnicas no tendrán cabida en una administración pública. Pongo un ejemplo, las campañas con influencers son algo habitual entre empresas y marcas, pero en las administraciones públicas se debe ser muy cuidadoso con estas estrategias ya que destinar dinero público para este tipo de actuaciones tiene que ser muy bien sopesado.
  10. Las administraciones públicas seguimos siendo administraciones públicas aunque estemos en redes sociales. Es decir, no somos amigos o contactos, somos administración pública y usuarios que nos relacionamos en un entorno virtual lo que no quiere decir que tenga que ser serio y formalista. Una empresa puede decidir tener en redes sociales una imagen más desenfadada o irreverente o recurrir al humor y la ironía, pero una administración pública no debería olvidar que sigue siendo administración pública. Hace un tiempo escribí un post sobre el hecho de que las administraciones públicas “no somos tus amigos“.

Gestionar redes sociales de una administración pública no es sencillo. Hay que conocer cómo se organiza, cuál es el marco normativo y legislativo en que se mueve, saber cómo sortear la maquinaria burocrática y todo ello además en un entorno tan cercano y directo a los ciudadanos como es el de las redes sociales.

Si me preguntan, soy partidaria de que la gestión de las redes sociales se haga desde dentro, por personas que conozcan la administración y su particularidades.

Si os interesa el tema os dejo los enlaces a 3 posts que escribí sobre esta cuestión.

10 Ventajas y desventajas de las apps para las administraciones públicas

En su informe de octubre de 2016 la Comisión Nacional del Mercado de Valores y la Competencia (CNMV) recogía que en España hemos superado los 51 millones de líneas móviles, siendo el smartphone el dispositivo elegido por el 87% de los usuarios.

Esta nueva generación de móviles ha permitido la aparición de las conocidas como apps o aplicaciones móviles, las cuáles nos permiten realizar infinidad de tareas que van desde el deporte, las redes sociales, aprender idiomas o ponernos a dieta. Aunque la palabra app todavía no aparece recogida en el diccionario de la RAE podíamos definirla como una aplicación de software que podemos instalar en móviles y tablets y que nos permiten realizar tareas concretas. Según el Informe ditrendia: Mobile en España y en el Mundo 2016 durante el año 2015 los españoles nos descargamos cada día 3,8 millones de aplicaciones móviles.

Apps administraciones públicas`2

No hace falta más que pasearse por Google Store o App Store para ver que tenemos todo un mundo de posibilidades dispuesto para descargar en nuestro móvil. ¿Y las administraciones públicas? ¿estamos aprovechando esta nueva tecnología e incorporándola a la atención que ofrecemos a nuestros usuarios?

Cada vez son más los ayuntamientos, diputaciones y administraciones en general que cuentan con aplicaciones móviles a disposición de sus ciudadanos. Recientemente en el Servicio Valenciano de Empleo y Formación (SERVEF), administración en la que trabajo, hemos sacado nuestra propia aplicación móvil.

De la experiencia del desarrollo y puesta en marcha de esta aplicación móvil he recogido algunas ventajas e inconvenientes que la adopción de esta tecnología tiene para las administraciones públicas.

VENTAJAS del uso de las apps para las administraciones públicas:

  1. Adaptación responsive. Muchas páginas webs de administraciones públicas son muy antiguas y están desarrolladas con una tecnología (flash) que aunque en su momento era buena ahora se hace necesario que se ajuste al diseño responsive, es decir, que se puedan visualizar en dispositivos móviles.  Las restricciones presupuestarias y el que todavía no se considere la presencia digital como una prioridad en las administraciones públicas hace que el desarrollo de nuevas webs responsives no vaya al ritmo que sería aconsejable. El contar con una app que permita tener presencia en dispositivos móviles puede suplir esta carencia hasta que se cuente con una web totalmente adaptada.
  2. Llevar a la administración en el bolsillo. Si con el acceso a internet se consiguió que pudiéramos hacer trámites con las administraciones públicas 24-7-365, ahora además hemos superado la barrera de la ubicuidad ya que llevarse el ordenador a la parada del bus o mientras esperamos para hacer la compra no es muy práctico, sí que lo es poder pedir cita o renovar nuestra demanda de empleo en cualquier momento y lugar a través de nuestro móvil.
  3. Nuevo canal de comunicación. Nos permiten estar en contacto con los ciudadanos de forma rápida, directa e inmediata a través de sistemas de alerta o facilitando información de utilidad a través de dichas aplicaciones.
  4. Mejoran la imagen de la administración pública al ser conscientes de la necesidad de facilitar aquellas herramientas que pueden hacer más sencilla y fácil la relación de los ciudadanos con la administración pública a través de estas nuevas tecnologías.
  5. Una oportunidad para ofrecer una mejor atención al ciudadano. Si un trámite puede ser realizado por el ciudadano de forma rápida y sencilla sin tener que desplazarse, es que ese trámite es meramente burocrático. El ahorro de tiempo y dinero para el usuario debe ir acompañado de un cambio en la atención que se ofrece para aquellos trámites en los que sí es necesario que el ciudadano acuda, y en donde podemos ofrecerle servicios con un valor añadido que justifiquen su desplazamiento. Por poner un ejemplo, si el ciudadano puede renovar la demanda de empleo en 2 minutos desde su móvil, permitirá que los técnicos encargados de ese trámite en la oficina puedan dedicarlo a orientar a personas de forma personalizada en la búsqueda de empleo según su perfil profesional y sus circunstancias personales. Es decir, estas nuevas tecnologías nos pueden permiten mejorar la atención y el servicio que ofrecemos a los ciudadanos.

DESVENTAJAS del uso de las apps para las administraciones públicas:

Más que desventajas yo las denominaría problemas o barreras que nos encontramos a la hora de incorporar una aplicación móvil en una administración pública.

  1. Las apps no son páginas web en el móvil. Hay que tener claro que una aplicación móvil no es una adaptación de la web al móvil, eso es otra cosa, la aplicación móvil debe recoger aquella información, trámites o servicios más utilizados por los ciudadanos para ponerlos en sus móviles de la forma más sencilla posible. Para ello es necesario saber para qué queremos que los ciudadanos utilicen la app.
  2. Saturación de apps. Según el Informe ditrendia que hemos visto antes la media de apps que tenemos descargadas en nuestros móviles es de 13,8, es decir, nuestra app tendrá que competir con otras muchas para encontrar su hueco. Los ciudadanos no se van a descargar una aplicación porque sí, lo harán en la medida en que les sea útil y que esa utilidad se mantenga en el tiempo. Si yo cojo todos los días el autobús, descargarme la app de la empresa de transporte donde puedo tener los horarios en tiempo real de los autobuses me será útil, pero si una administración sólo me ofrece pedir cita para un sólo trámite, no me la descargo, si lo necesito lo busco en la web y ya está.
  3. Elegir la tecnología en que la vamos a desarrollar. Encontramos aplicaciones nativas (iOS, Android…), aplicaciones web móviles (se desarrollan en HTML, CSS y Javascript y funcionan independientes del sistema operativo) y aplicaciones híbridas que mezclan las dos anteriores y tienen las características de una aplicación nativa pero las cuales hay que ir actualizándolas cada cierto tiempo, es el caso por ejemplo de Facebook. Los costes de programación y mantenimiento son diferentes en cada caso y tenemos que saber cuál es la que mejor se adapta a nuestra necesidades, tamaño y presupuesto. Como dato apuntar que el sistema operativo Android es el sistema utilizado de forma mayoritaria con un grado de penetración del 84%.
  4. Servicios externalizados. En la mayoría de los casos, incluso aunque la administración pública disponga de un departamento de informática, estos servicios nos son capaces de asumir el diseño y desarrollo de una aplicación móvil y hay que recurrir a empresas externas.

Cómo vemos, las desventajas son importantes, sobre todo por el coste económico de las mismas que sin embargo dependerá en gran medida de los servicios que queramos ofrecer o de los trámites que permitamos hacer a través de ella. No es lo mismo ni tiene la misma complejidad una app en la que sólo se facilite sólo información a otra en la que se puedan realizar trámites que requieran una identificación a través de dni.

Con todo, las apps están llamadas a convertirse en un elemento más de la atención y el servicio que las administraciones públicas ofrecemos a los ciudadanos.

La experiencia en el SERVEF desde que contamos con nuestra propia aplicación no ha podido ser más positiva, sobre todo, por la buena aceptación y acogida que ha tenido por parte de los usuarios, que han visto cómo pueden darse de alta, renovar su demanda o apuntarse a una oferta de empleo de forma sencilla y rápida a través del móvil mientras esperan el autobús.

10 retos en el 2017 para las administraciones públicas en redes sociales

Este 2016 ha sido un punto de inflexión en cuanto a la presencia en redes sociales de las administraciones públicas. Hemos empezado a ver cómo son cada vez más los organismos públicos que abren perfiles en las diferentes redes sociales.
También hemos asistido a algo que dice mucho de la importancia que las redes sociales van tomando en las administraciones públicas al incluirse estas materias en los planes de formación para empleados públicos.

DDesafíos 2017 redes sociales

Sin embargo, son todavía muchos los retos y desafíos que las administraciones públicas tienen por delante para este 2017. Aquí van a algunos de ellos:

  1. Abrir perfiles en redes sociales si no los tienen. Aquellas administraciones públicas que todavía no tienen presencia en redes sociales tendrá que empezar a plantearse si es necesario o no contar con nuevos canales de comunicación con sus ciudadanos. En el Estudio de IAB Spain 2016 presentado en abril de este año se señalaba que el 81% de los internautas entre 18 y 55 utilizan redes sociales, lo que representa más de 15 millones de españoles. Cada vez son más los ciudadanos que tienen presencia en redes sociales y al igual que empresas e instituciones se han ido incorporado a las mismas las administraciones públicas deben ocupar el espacio que les corresponde. Si cada vez resulta más extraño encontrar un ayuntamiento, diputación u organismo autónomo que no tenga su propia web, lo mismo va a ocurrir con las redes sociales.
  2. Diseñar estrategias para redes sociales. Para el caso de aquellas administraciones públicas que durante el año 2016 o en los años anteriores abrieron perfiles en redes sociales tienen que empezar ahora a diseñar estrategias para aprovechar toda esa presencia digital. Valorar en qué redes sociales deben estar y en cuáles no (puede ser un buen momento para decir adiós a Google+), qué información queremos ofrecer, cuál son los objetivos que perseguimos… debería ser un reto para este año 2017 y el cual debería materializarse en un plan de comunicación y social media.
  3. Dotar de recursos económicos a la gestión de redes sociales. Las redes sociales son gratis, si, desde luego, pero la gestión de las mismas y sobre todo, la buena gestión, no lo es. Se necesitan buenos móviles para hacer fotos de calidad, programas de edición para hacer infografías, conexiones a internet para móviles y tablets, es decir, dotar de herramientas para aquellas personas que tienen que generar contenidos. Y es que tiene que quedar claro que escribir un tuit o colgar una foto en Facebook no es gestionar redes sociales.
  4. Profesionalización de la gestión de redes sociales. Cada vez somos más conscientes de la importancia que tiene el trabajo que se realiza desde redes sociales como canal de información y comunicación con los ciudadanos. Y sobre todo, la importancia que dicho trabajo tiene de cara a la imagen y reputación de la administración pública que se hace. Es hora de que se empiece a designar a personas para que se encarguen de la gestión de las mismas con perfiles adecuados a los mismos. No puede ser que becarios, asesores, o el primero que pase por allí el que tenga en su manos la imagen pública de nuestra administración. Si gastamos miles de euros en folletos o en poner las luces de Navidad en nuestro pueblo o ciudad para que luzca bonito, ¿no deberíamos hacer lo propio con el principal canal de contacto de los ciudadanos con nuestra administración?
  5. Abrir las redes sociales a todos los empleados públicos. Todavía encontramos muchas administraciones públicas que aunque tengan una buena presencia en redes sociales sin embargo no permiten, e incluso prohíben, el acceso a las mismas a sus trabajadores con el argumento de que “les distraen”. Las redes sociales no son algo del departamento de comunicación o del gabinete de prensa, las redes sociales van mucho más allá y son una forma de trabajar en red, de forma colaborativa y compartiendo conocimiento. Ahí tenemos redes sociales de la administración pública como Inap-social o Novagob que están cambiando la forma que tenemos de trabajar y relacionarnos aquellas personas que trabajamos en las administraciones públicas.
  6. Ofrecer formación en redes sociales a los empleados públicos. No se trata sólo de permitir el acceso a redes sociales, sino de formarles para que puedan hacer un buen uso de las mismas. Tampoco se trata de enseñar sólo a utilizar Facebook o Twitter, se trata de hacer un uso profesional de dichas redes sociales. Algunos institutos y escuelas de administración pública han empezado a incluir en sus planes de formación cursos y talleres para formar sobre el uso de redes sociales a sus empleados públicos. 
  7. Utilizar las redes sociales cómo herramienta de trabajo en la administración pública. Cada vez encontramos más ejemplos de cómo se forman grupos en LinkedIn o en Facebook dentro de la administración publica para poder trabajar en proyectos conjuntos. Se trata de ir un paso más e incorporar las mismas al desempeño del trabajo lo mismo que hacemos con el correo electrónico. Además, cuanto mayor sea el grado de conocimiento de estas herramientas por parte de los funcionarios más posibilidades tendremos de aprovechar las mismas para que se genere información y contenido de calidad para los ciudadanos.
  8. Las redes sociales como elemento para hacer efectivos los principios de transparencia, colaboración y participación ciudadana. En los últimos años se han publicado leyes de transparencia, han surgido portales de transparencia y se habla de hacer efectiva la participación ciudadana. Pero si un canal ha contribuido como ninguno a que dicho principio sea realmente efectivo ese han sido las redes sociales. Nunca ha sido tan fácil que los ciudadanos pregunten, sugieran, propongan y pidan explicaciones sobre el trabajo que se realiza en las administraciones públicas como desde que existen las redes sociales.
  9. Abrir las redes sociales a los ciudadanos. Para poder hacer efectivo lo que hemos visto en el punto anterior, muchas administraciones públicas que tienen perfiles en redes sociales deben convertirlos en verdaderos canales de comunicación. Muchas administraciones públicas las utilizan a modo de tablón de anuncios sin que se permita la participación de los ciudadanos, y en el caso de que se exista, simple y llanamente la ignoran. Si estamos en redes sociales, estamos, lo cual supone estar dispuestos a recibir críticas y comentarios negativos y ser capaces de dar respuesta a los mismos
  10. Las redes sociales son de los ciudadanos. Ni de la alcaldesa, ni del director general ni de la ministra. Este es sin duda para mí uno de los grandes retos que tienen por delante las administraciones públicas y es que las redes sociales de una administración pública no son para contar que el alcalde ha inaugurado o la directora clausurado. Las redes sociales de una administración pública tienen que tener como objetivo atender las demandas de información de sus ciudadanos, responder a sus preguntas o valorar sus propuestas. Lo demás, es otra cosa.

Desde luego que las administraciones públicas tenemos por delante un año 2017 lleno de retos y desafíos en lo que a las redes sociales se refiere, ¿empezamos?

20 apps imprescindibles para abogados y juristas

Esta misma semana en este blog contaba con la colaboración de Víctor Almonacid como blogger invitado con su artículo: 6 consejos para evitar conflictos en las redes sociales.
Hoy me ha tocado a mí participar en el suyo y lo he hecho con un post en donde he seleccionado 20 aplicaciones móviles que pueden ser muy útiles para todos aquellos que se dedican al mundo del derecho. Entre ellas está por ejemplo para consultar el BOE (que desde 2007 ya no se imprime en papel) o calcula tu pena, del juez de Murcia, Julio Guerrero.

Creo que este tipo de colaboraciones son interesantes ya que estamos en una sociedad en la que más que nunca compartir y crear sinergias entre profesionales de diferentes ámbitos se vuelve fundamental para conseguir dar respuestas a los retos y desafíos que tienen planteadas las administraciones públicas.

Aquí os dejo el enlace donde podéis leer el post con 20 apps imprescindibles para abogados y juristas.

Apps derecho